Llevo quince años como entrenador o más bien, en muchas ocasiones, como monitor deportivo. En todos estos años me he encontrado de todo, diferentes metodologías, diferentes puntos de vista sobre cómo encarar un partido o cómo gestionar un vestuario. Todas ellas válidas y correctas. Válidas porque nadie es quien para decir que algo está mal hecho si el niño es tratado con respeto y hay disfrute por el juego, y correcta si viene acompañada de resultados positivos y mejoras en el “jugador”.

De lo que quiero hablar es de una vuelta de tuerca más. Por mi trabajo veo muchos partidos cada fin de semana, de todas las edades y niveles, desde prebenjamines hasta juveniles, 3ª y 2ª División B. La conclusión a la que llego es de un profundo desconocimiento del juego (un servidor incluido), esto se ve reflejado en la gran mayoría de partidos de fútbol 8 en donde los entrenadores quieren practicar un fútbol preciosista, encadenando numerosos pases en una misma jugada cuando sus jugadores no saben ni tan siquiera desplazar el balón a 3 metros. Es como si tratáramos de hacer la Torre Eiffel con un martillo y un taladro. En artículos anteriores ya tengo hablado de la necesidad de facilitar a nuestros niños, chicos, jugadores las herramientas necesarias para llevar a cabo las necesidades que nuestra idea reclame. Y es por eso que vemos “cosas muy extrañas”. Porteros iniciando en corto con sus centrales mal orientados, defensas muy adelantadas con centrales lentos y el portero metido en su área, equipos partidos en dos porque una línea va a presionar y la otra no, contras con clara superioridad ofensiva carentes de éxito… y un largo etcétera.

Otro de los puntos que quiero comentar sobre este desconocimiento del juego es el aspecto de que los entrenadores afrontemos todos los partidos de la misma manera. Me explico. ¿Cómo juega tu equipo?, ¿Qué contestarías a esta pregunta? La gran mayoría se apresurara a contestar un “asociativo, mi equipo es asociativo, intentamos llegar generando pases… bla bla bla. El otro día comiendo con un amigo, también entrenador, me hizo la pregunta y mi cara debió de ser muy parecida a la que pone un niño cuando chupa un limón por primera vez. Tras unos segundos le contesté. Les doy conductas (herramientas). Está claro que todo equipo necesita una forma base, una guía a la que agarrarse pero también quiero un equipo camaleónico, que sepa qué hacer en cada contexto de juego, que se adapte a lo que plantee el rival, porque no es lo mismo ni te a va a exigir los mismos mecanismos el FC Barcelona que el Athletic de Bilbao.

Lo que quiero decir es que no podemos planificar todos los partidos iguales porque no lo son, al igual que no nos ponemos la misma ropa para estar en casa que para una entrevista de trabajo o para una cita con la chica que nos gusta. Cada terreno de juego tiene sus peculiaridades, un equipo puede tener muy buen juego interior y otro llegar a través de situaciones centro-remate o tener un delantero de dos metros y condicionar toda nuestra fase defensiva. El ejemplo más claro en los últimos años fue la eliminación de España en el anterior europeo, cuando Del Bosque no supo anticiparse a la defensa de tres de los italianos que llevaban jugando igual todo el torneo. España fue superada en los sectores exteriores con constantes superioridades 3×2. Vicente confió en las cualidades de sus jugadores pero poder conocer las virtudes  y defectos de tus adversarios debería darte cierta ventaja y en ese caso no se hizo.

 

Por último, y esto es algo que realmente me cabrea, es el hecho de los entrenadores románticos o los defensivos, los contragolpeadores, etc. Una etiqueta de ese tipo no es buena por diferentes motivos. El primero es buscar un banquillo, limita tus posibilidades. Otro podría ser que un jugador determinado podría no recalar en tu equipo o querer marcharse de él si sabe que la nueva idea no va con su juego.

Recuerdo hace años una entrevista para un banquillo de un equipo de Preferente en la que se me preguntó cómo quería que jugara mi equipo. No les debió gustar mi respuesta porque se decantaron por otro colega. Mi respuesta fue que me dieran 20 jugadores y luego ya veríamos qué pasaría. Sin conocer a tu grupo cualquier comentario sobre la idea de juego es mentira porque podemos tener una intención preconcebida pero si las características del grupo son diferentes a la esperadas ¿vamos a plantear la misma idea? Error. Para el caso, siempre dije que para que Guardiola o Simeone demuestren que son entrenadores “totales” deberían trabajar con grupos de idiosincrasia distinta a la suya ¿Obtendría Pep los mismos resultados si dirigiera al Atlético de Madrid y viceversa? Me encantaría llegar a conocer la respuesta y, ojo, no estoy diciendo que no sean grandes entrenadores, simplemente que son los mejores en lo suyo.

Como conclusión, decir que trabajemos. Trabajemos para mejorar nuestras herramientas, que son los jugadores, facilitándole a ellos las suyas, que son los recursos que va a precisar durante un partido. Controles, golpeos, fintas, entradas, acosos, temporizaciones, ayudas… y a nivel colectivo, vigilancias, rectificaciones, asociaciones, basculaciones… aspectos del juego comunes a cualquier sistema o idea de juego.

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