Hay jugadores que llegan gracias a una gran ética de esfuerzo, otros explotan bien su talento, normalmente tener una cabeza bien amueblada es fundamento principal para triunfar en el fútbol, ya que muchos jugadores de grandes cualidades se quedan por el camino. Pero hay extraños casos en los que la magia de un futbolista es tan notable, que el éxito le acaba llegando casi aunque no quiera. Hoy hablamos de uno de esos casos, el de, probablemente, el más desconocido de los convocados por Luis Enrique, el gaditano del Milan Suso.

Suso es un mediapunta imaginativo, de conducción de balón magistral y pase a huecos que nadie más ve. Pero no sólo eso, cuando llega a la frontal es capaz de sacar a relucir una zurda dorada, potente y precisa. Puede jugar abierto a una banda (normalmente la derecha) como posición de partida, pero siempre para cerrarse en conducción hacia su pierna izquierda. Su posición más propicia estaría entre líneas, pudiendo arrancar como interior derecha siempre que no le tomes demasiado en cuenta para realizar tareas defensivas. Su característica más llamativa es el regate, es un maestro, tanto en parado como en carrera, recibiendo de cara o de espaldas, es capaz de zafarse de cualquier marcaje y abrir vías de agua en las líneas rivales.

Jesús Joaquín Fernández Sáez de la Torre, nombre completo de Suso, nació en la localidad gaditana de Algeciras hace casi 25 años. Pronto empezó a formarse en las categorías inferiores del Cádiz C.F., hasta que a los 16 años, con el Real Madrid siguiendo sus pasos, se decidió a dar un largo salto para recalar en el Liverpool. En aquellos tiempos, en los que empezaba a ponerse de moda que los grandes de la Premier pescaran en las canteras españolas, Suso formó parte del equipo de reservas de los reds. En esa temporada 10/11 y en la siguiente, jugó 17 partidos por curso con ese equipo, sin llegar a pisar el primer equipo más allá de un par de suplencias en amistosos, pero destacando en puestos de organizador del juego en su primera campaña y con roles más ofensivos en la segunda.

Aun con 18 años, al principio de la temporada 12/13, Brendan Rodgers le hizo debutar en Europa League, como mediapunta titular en una victoria por 3-5 en la cancha del Young Boys suizo. Acababa de ganar ese verano la Eurocopa sub 19, en una selección donde tenía compañeros como Jesé, Deulofeu, Óliver Torres o Paco Alcácer. A partir de ahí y hasta Navidades, tuvo bastante continuidad como titular, aunque no consiguiera marcar y además fuera habitualmente sustituido en casi todos los partidos. Esa sensación de no terminar de explotar le llevó a salir cedido a final de temporada.

La U.D. Almería fue su destino, donde llegó como estrella en ciernes, y causó sensación ocupando cualquier puesto entre el centro del campo y la mediapunta en las primeras jornadas. Nada menos que seis asistencias y un gol en las doce primeras jornadas. En Noviembre, todo empezó a cambiar. Poco antes del partido ante el Real Madrid no se presentó a un entrenamiento, según su versión, por haberse quedado dormido la noche anterior viendo el programa La Voz en el sofá de su casa sin haberse puesto el despertador. Pero los rumores sobre su agitada vida nocturna se habían propagado rápidamente por Almería y desde ese momento, con el agravante de la mala marcha del equipo, algo se rompió entre él y su afición. Sabiendo que solo estaba cedido, tampoco él se preocupó demasiado por resolver esa mala situación, ganándose una fama de enfant terrible dentro de la Liga española. Para colmo, a dos jornadas del final de la temporada, fue expulsado por una dura entrada a Perquis, central del Betis, perdiéndose por sanción esos dos últimos encuentros en los que el equipo se jugaba una salvación que finalmente logró.

La campaña 14/15 comenzó en Liverpool de nuevo. La irregular experiencia en Almería y una inoportuna lesión le dejaron sin la confianza de Rodgers, que prácticamente no contó con él y permitió que el club le malvendiera al A.C. Milan en el mercado de invierno. Con apenas 21 años, su carrera se tambaleaba. Pippo Inzaghi tardó en hacerle debutar con la rossonera. Hasta abril no debutó, y cuando empezaba a rodar, una lesión le dejó fuera. Para colmo, al volver, una nueva expulsión le hizo acabar una temporada dos partidos antes de tiempo.

Ese verano llegó Sinisa Mihajlovic, que tampoco contaba con él, haciéndole jugar un solo partido hasta mitad de temporada. Así las cosas, en Enero, con 22 años recién cumplidos, salió cedido al Genoa, donde Gasperini le resucitó para el fútbol en su primera gran experiencia como profesional. En el grifone, jugó 16 partidos con seis goles y dos asistencias, para sacar al club del riesgo de descenso y dejarlo en mitad de la tabla.

Con ese cartel volvió a Milanello, donde Vincenzo Montella le hizo titular en 33 partidos de Serie A, la mayor parte de ellos partiendo de la posición de extremo derecha. En esa temporada 16/17 firmó siete goles y nueve asistencias, además de dejar una multitud de detalles de calidad. En la 17/18 se confirmó como estrella del Milan, ni siquiera el cambio de entrenador, de Montella por Gatusso, le hizo tambalear. Había madurado y le empezaron a llegar las llamadas para la selección. En su segunda convocatoria, apunto de cumplir los 24 años, le llegó el momento de debutar de la mano de Lopetegui, medio tiempo en el amistoso que España empató a tres frente a Rusia. El actual técnico del Real Madrid no volvió a contar con él, pero Luis Enrique le ha incluido en las dos convocatorias facilitadas hasta ahora. Tal vez la baja de un jugador muy similar a él, como es Isco, le ayude a disputar alguno de los partidos de esta semana.

Su arranque de campaña en un Milan que quiere volver a ser importante ha sido espectacular. El club necesita gente que presente galones y Suso los está mostrando. Lejos queda aquel chaval inmaduro que desaprovechó su cesión en Almería, ahora está en el punto de mira de todos los grandes clubes europeos, aunque en su mente esté triunfar en el resurgir de los rossoneri. De momento, es el mejor escudero de Higuaín, el fichaje estrella de los de Gatusso, al que surte de balones. Actualmente, es el mejor asistente de todas las grandes ligas europeas, con seis pases de gol en siete partidos, tres de ellos en el encuentro de ayer ante el Chievo. A ello suma dos goles para dar lugar a números de estrella.

Como decimos, si el Milan vuelve a ser grande, será con Suso como mascarón de proa. Y si el proyecto de los lombardos no prospera, no le faltarán novias a Suso para triunfar en el fútbol europeo. Una pena no haberle visto más en España, aunque es posible que algún día vuelva a nuestra Liga. Donde tal vez le cueste más ganarse un sitio será en La Roja, aunque Luis Enrique parece confiar en él, el gran nivel de centrocampistas y mediapuntas de nuestro país se lo hará sudar.

Un jugador de los que te hacen disfrutar, que a sus 24 años está recién asentado en la élite. La terquedad de su enorme calidad le ha llevado a la cumbre casi sin querer. Ahora, él debe aprovecharlo y nosotros, gozarlo. Es Suso, es magia.

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