El último episodio vivido por el Real Murcia y su descenso administrativo a Segunda División “B” me ha llevado a plantearme la situación que vive actualmente el fútbol: de una parte, los clubes son sociedades con unos dueños que deben administrar tales equipos para que den beneficios y no pérdidas; de otra parte, detrás de esos conjuntos hay miles de aficionados que cada domingo suspiran por el resultado del equipo.

Afición del Wimbledon F.C.

Afición del Wimbledon F.C.

Me ha venido a la cabeza una historia que me contó Peter, el que fue mi compañero de piso durante mi estancia en Dublín. Este chico, aficionado incondicional del Cork United, me contó que el Wimbledon F.C., club de fútbol de la ciudad de Wimbledon (en el suroeste de Londres), a principios de la pasada década, comenzó a buscar un nuevo sitio donde asentarse (al estilo NBA).

Entre las posibles opciones se barajó la de instalar al equipo en Dublín lo que hubiera supuesto un traslado no sólo de ciudad, sino también de país. Finalmente, el Wimbledon F.C. fue reubicado en la ciudad inglesa de Milton Keynes, siendo renombrado como el Milton Keynes Don. Los aficionados del equipo trasladado residentes en Wimbledon, en respuesta a la reubicación, crearon en septiembre del año 2004 el AFC Wimbledon.

Y termino este comentario volviendo a plantear la cuestión con la que comenzaba:

Fútbol: ¿deporte o negocio?

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