Se acabó al temporada en Segunda División. Se acabó la “histórica” Liga Adelante. Y se acabó con el ascenso de otro clásico del fútbol español: la Unión Deportiva Las Palmas acompaña al Real Betis y al Sporting de Gijón.

No lo tenía fácil el conjunto canario tras el resultado obtenido en Zaragoza. Necesitaba, al menos, un 2-0 para darle la vuelta a la eliminatoria final del play off de ascenso. Y lo logró. Un gol de Araujo a cinco minutos del final hizo estallar de alegría a la afición amarilla, que pudo celebrar el retorno a Primera tras dos intentos fallidos.

Hace dos años otra Unión, en este caso el Almería, eliminó al cuadro insular en la primera eliminatoria de la liguilla de ascenso. Volvió a tener la oportunidad la temporada pasada frente al Córdoba y, creo que no hace falta recordarlo, ya saben como terminó ese encuentro. Por eso esta celebración es más especial y emotiva. Toda la decepción y la impotencia por lo que ocurrió hace un año se liberó de golpe el pasado domingo. Como uno de los muchos volcanes que hay en las Islas Canarias, la afición de la Unión Deportiva Las Palmas, entró en erupción para celebrar por todo lo alto el retorno a Primera trece años después.

Aunque mi actitud en esta final por el ascenso ha sido neutral, he de admitir que el hecho de que Juan Carlos Valerón pueda dar sus últimas clases magistrales de calidad y elegancia sobre un terreno de juego en la máxima categoría del fútbol español, me provoca una gran alegría, fruto de la admiración que todos profesamos al mago de Arguineguín.

Y como en toda batalla, hay vencedores y vencidos. En esta ocasión, el que se quedó con la miel en los labios fue el Real Zaragoza. El equipo maño estuvo durante mucho rato en números para conseguir la plaza en la Liga BBVA, pero no terminó de rematar la faena. No le queda otra al conjunto aragonés que trabajar desde ya para que la temporada próxima vuelva al lugar que le corresponde. Rivales no le van a faltar, pero el Real Zaragoza debe llevar la voz cantante en una división que se le queda corta por historia, palmarés y afición. Suerte.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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