En unas pocas horas el Calderón volverá a lucir sus mejores galas y a latir de emoción. Las gargantas rugirán al máximo volumen posible honrando los colores que salen de lo más profundo del corazón. Porque ya se siente el derbi en la orilla del Manzanares, es día grande en Madrid.

Se presenta un derbi más, aunque este tipo de partidos nunca sean iguales, siempre tienen algo único, un aroma especial que les hace especiales a la vista incluso de los aficionados neutrales.

Esta edición del enfrentamiento entre Atlético y Real Madrid viene rodeado de múltiples fantasmas que rodean el presente de ambos conjuntos y confieren al choque una trascendencia psicológica que va más allá de la meramente clasificatoria.

En primer lugar, para el Atlético de Madrid, las recientes derrotas ante Sevilla y Real Sociedad les deja con poco margen de error en la clasificación. En caso de derrota se verá a nueve puntos de los blancos, algo posible de remontar puesto que queda mucho campeonato, pero que reduciría notablemente sus opciones de salir campeon. Sin olvidar que equipos como Villarreal y Sevilla amenazan incluso la tercera plaza, objetivo mínimo rojiblanco.

A pesar de que el Atlético es una escuadra psicológicamente fuerte, las dos recientes derrotas en finales de Champions ante los merengues deben ser un fantasma que sobrevolará el vestuario local. Son heridas que ningún colchonero olvida.

Cristiano besando la Champions conseguida en mayo (Getty)

Cristiano besando la Champions conseguida en mayo (Getty)

Y esas victorias en Champions son la tabla de salvación de los merengues ante este derbi (bendita tabla de salvación, de oro de 24 kilates), ya que presentan una racha negativa en derbis ligueros que, estando aun lejos de igualar los 14 años sin victorias rojiblancas, empiezan a ser un fantasma que tensa al madridismo y que se personifica en Simeone. Desde que en 2013 el Atlético rompiera la racha de 14 años sin ganar al Real Madrid apuntándose la final de Copa del Rey del Bernabéu, el Real Madrid no ha podido ganarle en Liga, son tres años y siete meses hasta el momento. Esto incluye tres victorias visitantes seguidas en el Bernabéu y resultados como el 4-0 previa al mítico cumpleaños de Cristiano con Kevin Roldán.

Pero si hay un fantasma noticiable en el partido de hoy, es aquel en el que se convertirá el Estadio en que se disputa. Para el próximo curso, el Vicente Calderón quedará reducido a su espíritu y los colchoneros estrenarán casa nueva. En el solar de la orilla del río quedará grabado para siempre el espíritu de su afición, el eco de sus gestas y, como no, sus ruidosos derbis. Este es el último (si no hay cruce en Copa o Champions), por lo que ambos querrán dejarse un postrero buen recuerdo en el marcador.

Uno más de los fantasmas de los hablaba al principio, quizás el más terrenal de todos, es el de las bajas, que a ambos equipos preocupa. En el Real Madrid faltarán finalmente Kroos, Morata, Casemiro y Pepe. Aparte, se han recuperado justo a tiempo Ramos y Benzema, y arrastraban algún problema físico Carvajal, Modric y Kovacic. Un montón de dudas que no solo suponen un problema para Zidane, sino también para Simeone, que no sabe a qué rival se va a enfrentar. Zidane tal vez siga siendo preso de sus palabras de aquella rueda de prensa en la que dijo que la BBC jugaría siempre que estuviera disponible, o tal vez se escude en que Benzema está recién recuperado para contar con Lucas Vázquez y configurar un equipo con cuatro centrocampistas y dos puntos (Bale y Cristiano) con mucha movilidad, que sería seguramente más complicado de controlar para el Atlético que la clásica configuración blanca con los tres cracks en punta.

Y es que a buen seguro que para Simeone ha sido mayor preocupación en estos días la resolución de las bajas del rival que las propias, ya que el golpe de Griezmann no pareció hacer peligrar seriamente su participación en ningún momento.

Lo que sí puede haber preocupado de su equipo al técnico argentino es el hecho de estar viviendo la temporada en la que más elogios está recibiendo por su juego, pero en la que peores resultados consigue. Quedarán las dudas de contar con Saúl o Koke junto a Gabi, de probar un esquema que vuelva a ser más seguro atrás, de incluir a Carrasco como cuarto centrocampista, de jugar con Torres arriba para mantener algún punta con capacidad de disputar balones aéreos con un equipo tan desarrollado en ese sentido como es el Real Madrid… Dudas que debe resolver el jefe de la nave colchonera para definir su futuro.

Carrasco celebrando gol

Además de las dudas por las bajas o por las opciones tácticas, los partidos de Liga que llegan tras parones de selecciones son una especie de ruleta rusa en la que nunca sabes a ciencia cierta a quien puede sentar peor, pero que es un hecho que suele perjudicar a alguien. Han sido pocos días tras los partidos de selecciones para preparar el choque, y eso puede pasar factura a alguno de los equipos.

En definitiva, uno más de esos partidos en los que la pasión suele superar al análisis pausado, en los que merece la pena dejarse llevar por el vaivén del fútbol disputado sin concesiones, y en el que esperamos disfrutar del gran espectáculo que son capaces de ofrecer dos vecinos que, además, son dos de los mejores equipos de Europa.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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