Fernando Roig y Tebas

El presidente del Villarreal Fernando Roig recogiendo la placa de manos Tebas

El pasado domingo 2 de marzo, la afición del Villarreal recibió un homenaje por parte de su club, con el beneplácito de la LFP, por el comportamiento que tuvieron los villarrealenses tras el lanzamiento de un bote de humo con gas lacrimógeno que se produjo hace unas semanas en El Madrigal. Como bético, me siento agraviado.

La primera falta de respeto se produjo en contra de los intereses del Betis, que vio como le cambiaban la hora del partido, para poder realizar el homenaje, perjudicando seriamente al equipo de Calderón.

El club verdiblanco terminó de jugar el jueves por la noche en Rusia y prefería jugar frente al Villarreal a las 9 de la noche del domingo, como estaba previsto en principio, para poder descansar unas horas más. No se hizo así y los béticos jugaron el partido mermados físicamente.  No voy a entrar en la actuación arbitral que sufrió el Betis en El Madrigal porque podría parecer que trato de justificar la situación en la Liga del club de mis amores. El club sevillano bajará a Segunda por méritos propios. No le hace falta que los árbitros le perjudiquen porque de eso ya se encargan sus jugadores con el juego que despliegan.

Pero es que la falta de respeto hacia el Betis no acaba con el asunto del horario del partido. El club andaluz ha sufrido en sus carnes el cierre del estadio Benito Villamarín por actos graves en tres ocasiones en los últimos quince años. En los tres casos, un único aficionado fue el responsable de lo ocurrido y por ello tuvo que pagar toda la afición bética.

En el último de estos casos intolerables (el botellazo a Armando) los béticos que se encontraban junto al necio que tiró la botella no dudaron en abalanzarse sobre él y ponerlo a disposición de la Policía Nacional. De nada sirvió. Al Betis le dieron el partido por perdido y el estadio fue clausurado. Y ahora, le pegan un mecherazo a Cristiano Ronaldo en el Calderón y multan al Atlético con 600€ y, al Villarreal, le imponen otra multa económica, pero de cierre del estadio, nada de nada.

Por todo esto, me sorprende que la LFP, que obraba de distinta manera anteriormente, se sume ahora a este tipo de actos. Lo de mi sorpresa está dicho con toda la ironía del mundo. Sabiendo que Javier Tebas es el Presidente de la Liga, mi capacidad sorpresiva disminuye hasta casi desaparecer, pero no por ello, me olvido de lo que le pasó a la afición del Real Betis. Máxime cuando yo tuve que ir a otros estadios para poder ver a mi equipo por los cierres del Villamarín.