El pasado fin de semana nos deparó múltiples enfrentamientos interesantes en todas las grandes Ligas, pero hoy me gustaría centrarme en el que a mi juicio me parecía más atractivo de antemano y que no me defraudó, se trata del Chelsea – Liverpool celebrado el pasado viernes en la Premier League.

Se enfrentaban dos de los equipos grandes de las islas y, en una Premier la de este año muy centrada en la figura de los entrenadores, se verían las caras dos que habían dejado un sello muy marcado en clubes importantes de otros países: Conte contra Klopp. Grandes nombres en los banquillos, grandes estrellas en el terreno de juego, dos equipos laureados y en juego la posibilidad de no desengancharse de los puestos de honor del torneo.

Arrancó mucho más enchufado el Liverpool, apretando arriba como un equipo grande, adelantando líneas, con seguridad en su plan y aturdiendo a los locales. Sobre todo en esos primeros minutos se vio a un Liverpool mucho más trabajado que el Chelsea, mucho más sólido. Tal vez el medio año de más que lleva Klopp en el banquillo de Anfield respecto a Conte le dé esta ventaja. O tal vez el carácter volcánico del ex-técnico del Dortmund consiguiera transmitirles más en este partido que el gesto más calmado del transalpino. La cuestión es que el viernes a los blues se les vio más bien verdes.

Con un mediocampo formado por Henderson, Lallana y Wijnaldum, más bien ofensivo, el Liverpool apretó arriba y aseguró llegada desde segunda línea, desarbolando a un Chelsea con alguna gotera defensiva en el que Kanté no podía bastarse solo para cerrar las vías de circulación rivales. La presencia de Milner y Clyne en los laterales también sumaba caminos en ataque, donde la movilidad de Sturridge (que grande puede ser este jugador si de una vez por todas le respetan las lesiones) hacía el resto.

Así, a los 16 minutos de casi monólogo red, en una jugada de estrategia un centro desde la izquierda buscó el segundo palo de la defensa del Chelsea. Aprovechando que hasta cuatro jugadores locales parecieron defenderse entre ellos, ya que se juntaron en una zona donde no había ningún rival, el central Lovren (y un par de compañeros más) atacaron completamente solos esa zona para batir a placer a Courtois. Perdía el Chelsea 0-1 y parecía no haberse enterado aun de que el partido había empezado.

Terry y Lampard

Este Chelsea post – Lampard y Terry (que está pero no se le espera) a veces faltan referentes en el terreno de juego. Hazard es un gran jugador, pero demasiado intermitente para asirse a él, y otros como Óscar, en este último partido se borraron lamentablemente.

Trataba el Chelsea de ir respirando y empezaba el Liverpool a reducir levemente el ritmo, cuando Henderson (un centrocampista que no parece inglés por su buen gusto con el balón) encontró el esférico a unos 30 metros de meta y algo escorado a la izquierda y decidió dar un pase medido a la escuadra de un Courtois al que, ni con su espectacular estirada, le fue posible acercarse a despejarlo. Fue un disparo potente, pero que sorprende sobre todo por la belleza de su trayectoria, con un suave efecto de folha seca, más parecido a un pase que a un disparo normal. Todo un golazo, vean el vídeo si tienen ocasión.

Ya en la segunda parte, la necesidad del Chelsea hizo que estiraran el cuello y rondaran el área visitante, sin una organización o un desarrollo del juego tan maduro como el que mostró el Liverpool, pero entre la calidad y la necesidad (en parte provocada por un público que amenazó con pitar al descanso) acabó llegando el gol que reduciría distancias en el minuto 60 por parte de Diego Costa. El propio hispano-brasileño tuvo otra ocasión pocos minutos después, pero de ahí al final, las defensas pudieron a los ataques y apenas hubo ocasiones, si bien las mejores vinieron de parte del Liverpool.

Buen triunfo red, que igualan en la tabla a los locales y muestran una imagen sobria, rocosa y peligrosa para cualquier rival. Este Liverpool, tras años de travesía del desierto, parece que vuelve de la mano de Klopp, que está moldeando esta plantilla a su manera. Mientras, Conte aun demuestra que tiene trabajo por delante para sacarle todo el jugo a una buena plantilla. Seguiremos pendientes de una Premier que será disputada y emocionante.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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