Decepcionado, esa es la palabra, el sentimiento, y no me subo al carro del ventajismo de todos aquellos que hace unos meses pedían la cabeza de Ancelotti y hoy añoran su vuelta. No estoy decepcionado por el resultado, sí es cierto que me tira más un cocido madrileño que el pan tumaca pero con los años me volví más racional, la decepción viene por creer en un hombre que sin haber sido jugador llegó a donde llegó y conquistó lo que conquistó. Se trata de no traicionarte a ti mismo.

Si algo me gustaba de este Madrid era el fondo de armario, tiene suplentes que sin ser estrellas petulantes que no “aceptarían” la suplencia, son buenos jugadores, dígase, Casemiro, Lucas Vázquez, Jesé, Cheryshev, Kovacic, Casilla, Isco, Nacho… Cualquier aficionado me dará la razón, buenos, competitivos, pero rotando, si pones a todos en el once titular el equipo blanco naufragará. No sé si entienden por dónde voy.

Bueno, el tema fue que el conjunto de Benítez parece que fue a la guerra y se van cayendo jugadores, James, Bale, Benzema, Ramos, y va este señor que ahora resulta que no tiene ni idea y consigue competir con esos “teóricos suplentes”, no con uno, sino hasta con tres en el once titular como pasó en Vigo con Jesé, Lucas Vázquez y Casemiro, entrando luego Isco, Cheryshev y Nacho.

Llega el sábado 21, fecha marcada en rojo por todos los futboleros. Un servidor, ingenuo de mi, pensaba que en el once estarían Casemiro e Isco y no unos jugadores que llevan dos meses sin competir. ¡DOS MESES! ¿Saben ustedes qué es eso? Más aun viniendo al eterno rival en estado de gracia. Pues va el señor del banquillo y decide poner a nombres y no hombres. No comprendía nada, tras conocer el once inicial me invadió una sensación de impotencia, de incomprensión. Comienza el partido y con los minutos mi sentir no va a menos sino todo lo contrario.

El Madrid comienza presionando de mentira, fuerza el balón largo de Bravo pero hay mucho espacio entre la primera y segunda linea de presión y la posesión sigue siendo del FC Barcelona. Luego decide esperar en plegado y regala a los culés los primeros y últimos 30 metros. Para que esto resultara, la intensidad tendría que ser más que alta pues cualquier jugador que recibiera de cara entre líneas podría filtrar pases de ruptura. Pero no me quiero centrar tanto en el análisis sino en la toma de decisiones. Personalmente creo que ni Benítez tenía fe ciega en ese once.

Fue a lo cómodo, a no tener que pasar un marrón con la suplencia de James, Bale o Benzema y dejó a los dóciles en el banquillo. Fácil, muy fácil para lo que se espera de un entrenador del R.Madrid. Es oportunista decir que con Casemiro hubiera sido otra cosa pero no es menos cierto que iba a aportar mucha más presencia en el medio campo y mucho más ritmo competitivo. Salvando las diferencias, hay un abismo, Casemiro es para el Madrid lo que Busquets al Barça. Equilibrio, algo que en la capital se traduce en amarrategui y en las ramblas en BUSQUETS.

Otro hecho que me llama la atención es que Benítez no dijo el equipo titular a sus jugadores hasta una hora y media antes del comienzo del partido. ¿Ante el FC Barcelona y no dices la alineación a tus jugadores? Más de un psicólogo se tiraría de los pelos. Yo, amigo de la visualización, la mentalización,  conocedor de la ansiedad y estrés no entiendo esa necesidad. Es más que probable que un jugador pensara que fuera a ser titular.

No tengo ni idea de qué va a hacer Benítez para arreglar esto. Si bien es verdad son solo tres puntos y este menda regala los seis puntos frente al Barça con dos goles de Piqué en cada partido a cambio de la Liga, pero la pérdida de confianza del vestuario en el técnico parece que existe…al igual que la del Presidente con su entrenador, y es que una vez más estamos ante un proyecto sin fin, sin finalidad alguna. Lo único que importa es el resultado y es la verdad, es el R. Madrid, pero si en la ciudad condal no existiera la paciencia justa, el Barça de Guardiola nunca hubiera llegado a existir o la temporada pasada con un entrenador que no conseguía los resultados deseados y mantenía un pulso con el mejor jugador del mundo.

Otro proyecto sin fin. Y ya van unos cuantos del Tito Flo. Igual alguien debería decirle algo así como que Roma no se conquistó en dos días.