Tras la “laboriosa y larga” deliberación de la Junta Directiva, llega Ernesto Valverde a Can Barsa. Y lo hace con la gran tarea de revitalizar un equipo que mostró claros signos de decadencia.

Valverde es considerado por la gran mayoría de “entendidos” como un técnico con un gran conocimiento del juego, el cual ha conseguido que lo que antes era una excepción en el Athletic, entrar en Europa, se haya convertido en lo habitual. Cierto que el Barsa no es el Athletic, pero creo que llega en el momento perfecto de su carrera, con ganas de demostrar que es exactamente lo que necesita el Barsa.

Existen ciertas voces que le achacan el tener poca personalidad, lo cual en un vestuario repleto de figuras puede dar lugar a la tormenta perfecta. En mi opinión, Valverde “solo” tendrá que hacer que el equipo juegue y a base de resultados seguro domará cualquier ego. Si los jugadores ven que sus métodos funcionan, le seguirán donde vaya. Es verdad que no estamos hablando de cualquier cosa, ya que la pérdida de estilo especialmente en la última temporada ha sido un hecho. Asimismo, piezas claves de la plantilla rozan o han llegado ya a la treintena con lo que a partir de ahora, en un principio, lo único que se puede esperar es que vayan bajando su rendimiento. Este hecho no hace sino primordial el fichar bien este verano y tirar de la cantera.

Es en este último punto en el que Valverde más me ilusiona. Acostumbrado a ser parte de un modelo donde todo gira en torno a los más jóvenes, a Ernesto se le presupone un “ojo clínico” para ver el potencial. El seguidor del Barsa está un poco cansado de que se fichen medianías para decirse siempre a mitad de temporada “para haber fichado a éste, que hubieran subido a alguien del B”.

No será fácil. Démosle tiempo. Valverde, merece todo el crédito que se ha ganado.

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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