Análisis desde el punto de vista práctico, magnífico, tres puntos. Análisis de todo lo demás, horrible y por momentos bochornoso. El Barsa de la mano de Valverde se ha vulgarizado de tal manera que duele cada vez que se enciende el televisor.

Ayer no pude ver el partido en directo, con lo que (maravillas de la tecnología) lo hice más tarde. En buena hora. Primer tiro a puerta en el minuto 60. Ernesto Valverde pensó que cualquier nombre que pusiera en el mediocampo valía, esto además de no ser cierto lo es mucho menos cuando te enfrentas a un equipo que históricamente te ha dado siempre problemas como es el caso de la Real Sociedad. Ahí estaba Sergi Roberto, jugador excelente al que han vuelto bipolar con una semana de lateral y otra de mediocentro, acompañado por, como dirían por la tierra de Dios, el “pecho frío” Rafinha y finalizando la terna un Rakitic que no daba abasto. Si a eso se le suma que Semedo era una comparsa, Luis Suárez había dejado todo su fútbol con Uruguay y el resto se mostraba inoperante, el resultado de todo dio lugar al peor partido que servidor ha visto en la era Valverde, recordando otras épocas no tan lejanas.

La Moreneta se vistió de Ter-Stegen, quien a base de milagros logró que la sangría no fuera a mayores. Hasta que salió Coutinho, qué jugador. Fue entrar él y lo que los modernos denominan “la inercia” cambió radicalmente. Un arreón y dos acciones defensivas donostiarras propias de la verbena de la paloma hicieron el resto. Y tras la remontada, de nuevo el sonrojo culé hasta que el colegiado pitara el final.

Ter Stegen parada Real Sociedad

Dijo Valverde en rueda de prensa que solo se va un poco preocupado. Si partimos de la base de que nadie en el mundo del fútbol (quizás con la honrosa excepción de Luis Enrique) dice lo que piensa delante de un micrófono, podemos ser optimistas y creer que Ernesto se va muy, pero que muy preocupado. Esperemos que no tenga impresa y enmarcada en su despacho la tabla de clasificación, puesto que no es reflejo de la realidad culé. Un Barcelona ramplón, al que le hacen gol con demasiada facilidad y que sobrevive con lo que hacía el Madrid históricamente, poco fútbol, dos golpes sobre la mesa y tres puntos. Esto en Barcelona desde que Cruyff llegó, no es suficiente y sino que se lo hubieran preguntado a Sir Bobby Robson.

El tiempo se le agota a Valverde, inicio de la segunda temporada y la cosa por momentos parece empeorar.

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