El Barcelona pasó por encima de un Alavés aun resacoso de su gesta copera. Tras los primeros veinte minutos pocos podían pensar no solo que los blaugranas golearían sino que siquiera serían capaces de ganar. Sin embargo, fue caer el primer gol de Luis Suárez y la defensa, hasta el momento numantina, vio como el equipo de Luis Enrique carecía de piedad.

Los tantos fueron cayendo sin descanso, como si el Barsa luchara contra sus propios miedos y quisiera borrar las dudas en su juego a base del movimiento de las redes en la portería local. Todo iba de maravilla, goleada 0-6, la MSN saciada, rotaciones hechas…hasta que a Lucas Hernández se le fue literalmente la cabeza.

Oía en la radio como algún periodista de los que ganan varios millones de euros al año decía que se trataba de una entrada noble. Me gustaría saber si dicho periodista diría lo mismo si alguien le mostrara semejante “nobleza” en el pasillo de su casa mientras su tobillo decidía ir al contrario que el resto de su pierna. Leí posteriormente el periódico y no daba crédito a lo que un ex-árbitro metido hoy a estrella de la televisión sensacionalista sostenía sin atisbo de vergüenza, que la culpa fue de Aleix Vidal por entrar así de fuerte. Recordemos que al que le partieron el tobillo fue al lateral del Barsa.

Las conclusiones de este partido son por un lado que el equipo de Luis Enrique consiguió ayer su decimoprimer partido invicto. Cierto es que el juego en general ha sido pobre, pero el mero hecho de encadenar algunos encuentros sin perder es la base mínima sobre la que construir algo con futuro. La otra conclusión es la mala planificación de la plantilla. Perdido Aleix Vidal para el resto de la temporada, el Barsa se ve en el momento de la alternativa confiando en Sergi Roberto de lateral derecho. Solo un apunte, los planes de la junta directiva para el verano pasan por gastarse una “morterada” en un lateral y que Roberto pase a jugar al mediocampo. Con eso está todo dicho de lo que le espera al culé hasta mayo.

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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