Leo en la prensa, no sin sorpresa, que el Barcelona está interesado en fichar a Isco Alarcón para la temporada 2018/19. No me malinterpreten, para mi el del Arroyo de la Miel tiene calidad suficiente como para enfundarse la camiseta blaugrana. Lo que ya es otra cuestión es si un jugador, se llame Isco o se apellide Messi debe llevarse una prima de fichaje de 20 millones de euros. Fichar una estrella cuando ya lo es no tiene mérito, el mérito reside en apostar por un jugador al que se le presume potencial. Y en eso, la junta de Bartomeu no va precisamente sobrada.

Está claro que, tras las muestras de pérdida de estilo que el conjunto de Luis Enrique ha evidenciado especialmente esta temporada, los dirigentes en Can Barsa parecen haber abierto los ojos y (dejando al margen la historia del lateral derecho) apostarán este verano por traer un “jugón” de mediocampo. ¿A qué precio? Al que sea necesario.

Otro nombre que suena con fuerza es por ejemplo el de Marco Verratti. El jugador italiano es a día de hoy una estrella inalcanzable para la chequera culé. No hay persona en su sano juicio, y supongo que el Sr. Nasser Al-Khelaïfi algo tendrá, que quiera aspirar a tener un equipo ganador y deje a Verratti marchar. La pregunta que se tiene que hacer el culé es por qué mientras el PSG se gastaba 12 millones de euros en traer a Marco, esa misma temporada el Barcelona se gastaba 14, sí 14, en fichar a Alex Song. Tampoco era tan difícil ver el talento de Verratti en el Pescara, solo con poner en el buscador, youtube…

Siguiendo con los jugadores que salen a la palestra como futuribles, nos encontramos con Bernardo Silva. El número 10 de un Monaco que es el equipo más goleador de todas las Ligas europeas. Pues bien, resulta que el portugués de 21 años pudo ser fichado por el equipo culé la pasada temporada, sin embargo se optó por pagar 50 millones por André Gomes. Ni que decir tiene que siquiera llamar a día de hoy al Principado parece prohibitivo.

Terminamos esta ronda con un nombre conocido, el de Thiago Alcántara. Jugador salido de la Masia, al que Xavi Hernández dijo que tuviera paciencia y aguantara un año a que él se retirara para coger la batuta del Barsa. No lo hizo, se marchó por la puerta de atrás y a un Bayern Munich que, viendo la ganga que se llevaba y el bochorno en la travessera de Les Corts, no solo pagó los 18 millones de euros de su cláusula sino que añadió 7 millones más. Hoy suena con fuerza el posible regreso del hispano brasileño. Apuesten a que la operación de darse será ruinosa por lo menos en lo económico.

La cuestión no es que se apueste por la vuelta al origen del fútbol control, la cuestión es sí hay que hacerlo a cualquier precio.

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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