Permítanme que les sea sincero, no pensaba hablar hoy del Barça. Sin embargo, el caprichoso destino me vuelve a marcar inexpugnablemente el tema a tratar. Y es que ayer pudimos asistir a uno de esos momentos de la historia del fútbol que uno puede guardar en la retina para contar a sus nietos. Y no hizo falta ser culé ni amante de las estadísticas, pues se marcó un récord en Europa, para apreciar la remontada que ayer puso en práctica el FC Barcelona. Aunque para dar la vuelta a un 4-0 en una eliminatoria de Champions League y ante todo un PSG, se requiere una serie de factores complementarios, que cual alineamiento de planetas, se cumplieron ayer para llegar a buen puerto.

El primero y más importante, porque radica en el interior del jugador, es la fe. Ayer Luis Enrique, los 25 jugadores de la plantilla, la planta noble y por supuesto, la admirable afición, creyeron en todo momento que la remontada era posible. A los jugadores se les vio volar, alentados por la grada, hacia la épica sin bajar los brazos en ningún momento. Ni el mazazo del gol de Cavani en el ’62 les hizo cejar en su empeño. Porque ayer la remontada parecía palparse en el ambiente.

Neymar gol PSG

El talento de Neymar fue clave en la remontada

Otro factor clave fue el nivel desplegado por el Paris Saint Germain. Como una sombra del equipo que encarrilara la eliminatoria en Francia por 4-0, no estuvo a la altura de las circunstancias en la noche de ayer. Siempre es difícil mantener un resultado en una vuelta fuera de casa, pero ayer los parisinos parecían ir tachando del guión del partido los goles encajados. Como si el colchón obtenido en el Parque de los Príncipes no les exigiera jugar a nada. Sólo Cavani mantuvo el tipo en un encuentro que Unai Emery no fue capaz de leer ni controlar.

También hay que contar con cierto punto de fortuna, y no reconocerlo sería de necios. Siempre se ha hablado de la suerte del campeón. Tres o cuatro detalles cuyo signo, a favor o en contra, puede determinar el devenir del partido. A veces esa suerte tiene que ver con el criterio o la capacidad visual del árbitro, como se demostró ayer con Aytekin en el inexistente penalty cometido a Suárez. Aunque hablar de malas decisiones arbitrales es algo ventajista, porque quién no dice que en la siguiente jugada hubiese marcado Suárez. Son historias alternativas que nunca ocurrieron, y por lo tanto, difíciles de determinar.

Sergio Roberto gol PSG

Sergio Roberto celebra el decisivo sexto gol

Y por último, la forma y el talento de tu equipo. Estas dos máximas se aunaron ayer en los catorce futbolistas desplegados con criterio por Luis Enrique. Porque Ter Stegen, Piqué, Umtiti y Mascherano mantuvieron a raya a Cavani sus amigos. Porque la fiabilidad del experto centro del campo se coronó en la mediapunta con el Messi creativo. Porque ayer Suárez sacó toda su garra, que es infinita. Y sobre todo, porque un jugador llamado Neymar volvió a postularse anoche para el cetro mundial, para el Balón de Oro o lo que haga falta. Neymar ayer marcó dos goles (en especial el de falta) y puso ese balón, no sé si de oro o de oxígeno, que Sergi Roberto mandó a la red como 6-1 para delirio del respetable.

Así que recuerden, como ya recuerdan los culés el partidazo de ayer, estos tres factores si alguna vez vienen mal dadas, en el fútbol y/o en la vida. Talento, suerte y sobre todo, fe. Y si no, siempre les quedará Neymar.

Sobre El Autor

Director del Podcast "Desde la Medular" y Redactor

Un todoterreno de la comunicación: radio, prensa, community manager, cortometrajes, guionista… Si falta algo no os preocupéis, aprendo rápido. El deporte rey es mi pasión, sobre todo si se trata de partidos rebuscados, Zimbawe-Swazilandia, etc.

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