He de confesarlo, hace ya unos meses en los que me cuesta ponerme delante del televisor a ver al Barsa. Messi es mi único aliciente, y cuando él no está bien nada evita que acabe pulsando el botón rojo del mando. El botón de apagado, el cual al menos en mi tele es rojo.

No hace mucho tiempo (o quizás sí y me resisto a creerlo), el aficionado blaugrana pulsaba otro botón, también rojo, durante los partidos de su equipo. Me refiero al de grabar (el Rec de toda la vida). Lo hacía consciente de que lo que presenciaba era una obra de arte que debía perdurar en su memoria para que, cuando llegaran tiempos menos brillantes, pudiera vivir siempre en un mundo paralelo de lo que fue y ya no es.

Pues bien, para mi por lo menos, ese aciago momento ha llegado. Es una evidencia que el Barsa ha renunciado a su esencia del mediocampo en lo que supone una ofensa para un club en el que entrenadores como Bobby Robson tuvieron que irse a tomar el té a otra parte, incapaces de entender que en el Camp Nou los títulos por sí solos no son suficiente.

La plantilla (echo mano del trankimazin cuando alguien sostiene que es la mejor de la historia del club) tiene unas deficiencias clamorosas. No me refiero ya al lateral derecho o al central, sino al mediocampo. Que sí, que tenemos interiores para surtir a media Liga, pero sustitutos de Busquets y sobre todo de Iniesta no hay ninguno. Y no los hay porque para Luis Enrique el fútbol es un juego en el que los defensas se la pasan a los delanteros mientras los medios la ven pasar. Es una manera de ver el juego, pero yo sinceramente no la compro por muchos tripletes que traiga bajo el brazo.

No me malinterprete estimado lector, no soy un talibán del tikitaka dispuesto a ver como mi equipo termina siendo el primero en las estadísticas de posesión mientras otros levantan los trofeos. Sin embargo, creo que el recurso del contraataque debe ser eso, un recurso. Pero el juego ha de ser combinativo y para ello hay que apostar por jugadores técnicos que reciban desde el banquillo las órdenes que encaminen hacia dicho modelo.

Esto a día de hoy no sucede con Luis Enrique y dudo mucho que cambie en el futuro. Dicho lo cual espero que gane todos los títulos posibles. Sino es con un juego decente, siempre me quedará el botón rojo.