Ayer hubo Copa del Rey y empezaba el periplo de los grandes, los equipos de Primera, en la competición del K.O. Y pocas sorpresas se dieron si atendemos a los resultados. El poco competitivo sistema, del que ya nos hemos quejado con anterioridad, ha deparado goleadas para los equipos de 2ªB y poco margen de maniobra para los de la Liga 123. Salvo dos honrosas excepciones: la victoria del Córdoba ante el Málaga en derby regional y el pinchazo de un Barça plagado de canteranos, que cede un empate contra un Hércules que ya le ganó en el Camp Nou durante su último año en la élite. Pero ayer el foco estaba en el Santiago Bernabeu. Y no por la competitividad del envite, ya marcado por el 1-7 de la ida, adelantado por el Mundialito de clubes. Ese foco apuntaba a un apellido: Zidane.

La convocatoria ya vaticinaba un posible momento histórico, la presencia en el campo de padre e hijo Zidane en el verde de Chamartín. Pero el destino quiso salir en la foto y le dio más enjundia al hecho, regalándole un bonito gol al hijísimo. A la vuelta del descanso, Zinedine no pudo resistirse más y decidió dar entrada a Enzo por Isco. Se reservó a la segunda parte de un partido con 3-1 tras el 1-7 de ida, para alinearlo y así huir de toda polémica. Al poco tiempo, el extremo de 21 años decidió homenajear a su míster ofreciendo el regate estrella de su repertorio: la roulette. Aunque fue en el minuto 63 cuando los amantes de la estadística entraron en éxtasis: Enzo Zidane marcaba un gol ajustado al palo ante la mirada de Zizou.

Enzo celebra su gol en el Bernabeu

Enzo celebra su gol en el Bernabeu.

También tuvo que ser un momento clave para todos los que criticaron, y mucho, el papel del francés en el Castilla los dos años anteriores. El equipo iba mal en 2ªB y los dardos encontraban su diana en Zidane y la alineación de Enzo. Y es que las comparaciones son odiosas y más entre dos futbolistas de distintas posiciones (Enzo es extremo). Una cosa es valer para jugar en el filial madridista y otra hacerlo al nivel de uno de los más grandes. Quizás se deba a las ansias del aficionado en encontrar a un jugador como Zizou, del que no me cansaré de decir que era simplemente… diferente. Inteligente, elegante, exquisito… diferente.

Aún no sabemos si nos encontramos ante una nueva saga futbolística, la segunda importante en el Real Madrid, tras la Sanchís. Tampoco tenemos claro si el hecho de ayer se volverá a repetir o si así ha pasado mucho anteriormente en casos como los Cruyff o los Maldini. Lo que tenemos claro es que el de ayer fue un momento histórico, un momento familiar, que podría servir de historia a cualquier spot navideño de estas fechas. Porque ayer Zidane marcó para Zidane. O lo que es lo mismo, ayer el hijo marcó para papá. Enzo coge el testigo.

Sobre El Autor

Director del Podcast "Desde la Medular" y Redactor

Un todoterreno de la comunicación: radio, prensa, community manager, cortometrajes, guionista… Si falta algo no os preocupéis, aprendo rápido. El deporte rey es mi pasión, sobre todo si se trata de partidos rebuscados, Zimbawe-Swazilandia, etc.

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